¿Quién debe ir al área de cultura? Primero debemos ponderar seriamente que la cultura existe más allá de las cuatro avenidas de Resistencia y más allá del casco céntrico de cualquier otra ciudad, pueblo o localidad de la provincia. La cultura nace en el pueblo y a el debe regresar. Toda manifestación artística, cualquiera sea, es lo que emerge de la cultura del pueblo, lo que sale a la superficie, se convierte en cuadro, escultura, libro, obra teatral, video clip, película, música (guitarreada, peña, concierto, recital, disco compacto). Pero la cultura excede a la manifestación artística y se la puede saborear en un m’baipÿ, en un guiso carrero, un locro, un asado, chipa pirí, torta parrilla, chicharrón o se la luce en un par de alpargatas, en una yisca a manera de bolso, en una cesta qom como porta termos o un sombrero de palma y una camisa de ao poi para contrarrestar los efectos del calor y del sol. La cultura es sumamente basta y compleja. Por estas consideraciones e infinitas más, es que, el que vaya a ocupar el tan pretendido cargo de Subsecretario de cultura (en momentos que esta nota se escribe, muchos se están probando traje, a otros se lo están comprando) deberá guardar el perfecto equilibrio entre todos los rubros, considerando por supuesto que hay rubros y sub- rubros capaces de ser mediatizados y por lo tanto su disfrute se multiplica geométricamente. Sin preferir uno más que el otro, una película es susceptible de ser trasladada a todos los puntos de la provincia, incluso exhibírsela por TV e Internet, no sucede lo mismo con el fenómeno teatral, estéticas parecidas pero no iguales, lenguajes diferentes, ¿se entiende? Y de costos de producción extremadamente distintos. En este ultimo párrafo, creo, se explica lo del equilibrio. No es lo mismo distribuir $100.- para cada uno, entre el cine y el teatro, se trata de invertir en ambos, pero antes evaluar la importancia y el interés, con la posibilidad de proyección a toda la ciudadanía, a todo el país y la trascendencia en el tiempo. El que se calce por fin el traje de Subsecretario de cultura debe, armoniosa y sutilmente, administrar un importante presupuesto, por lo tanto no puede ser un díscolo ni un vanidoso, ni estupido, ni corporativo, mucho menos mano larga. Díscolos, vanidosos, estupidos, corporativos y manos largas ya pasaron por la subsecretaria de cultura y causaron irremediables daños. El 16 de septiembre el pueblo dijo basta. Es el momento de desarrollar una verdadera política cultural que proyecte al Chaco y lo convierta en protagonista. José Zarza, 05/10/2007
miércoles, 10 de octubre de 2007
SOBRE LA SUBSECRETARIA DE CULTURA.
¿Quién debe ir al área de cultura? Primero debemos ponderar seriamente que la cultura existe más allá de las cuatro avenidas de Resistencia y más allá del casco céntrico de cualquier otra ciudad, pueblo o localidad de la provincia. La cultura nace en el pueblo y a el debe regresar. Toda manifestación artística, cualquiera sea, es lo que emerge de la cultura del pueblo, lo que sale a la superficie, se convierte en cuadro, escultura, libro, obra teatral, video clip, película, música (guitarreada, peña, concierto, recital, disco compacto). Pero la cultura excede a la manifestación artística y se la puede saborear en un m’baipÿ, en un guiso carrero, un locro, un asado, chipa pirí, torta parrilla, chicharrón o se la luce en un par de alpargatas, en una yisca a manera de bolso, en una cesta qom como porta termos o un sombrero de palma y una camisa de ao poi para contrarrestar los efectos del calor y del sol. La cultura es sumamente basta y compleja. Por estas consideraciones e infinitas más, es que, el que vaya a ocupar el tan pretendido cargo de Subsecretario de cultura (en momentos que esta nota se escribe, muchos se están probando traje, a otros se lo están comprando) deberá guardar el perfecto equilibrio entre todos los rubros, considerando por supuesto que hay rubros y sub- rubros capaces de ser mediatizados y por lo tanto su disfrute se multiplica geométricamente. Sin preferir uno más que el otro, una película es susceptible de ser trasladada a todos los puntos de la provincia, incluso exhibírsela por TV e Internet, no sucede lo mismo con el fenómeno teatral, estéticas parecidas pero no iguales, lenguajes diferentes, ¿se entiende? Y de costos de producción extremadamente distintos. En este ultimo párrafo, creo, se explica lo del equilibrio. No es lo mismo distribuir $100.- para cada uno, entre el cine y el teatro, se trata de invertir en ambos, pero antes evaluar la importancia y el interés, con la posibilidad de proyección a toda la ciudadanía, a todo el país y la trascendencia en el tiempo. El que se calce por fin el traje de Subsecretario de cultura debe, armoniosa y sutilmente, administrar un importante presupuesto, por lo tanto no puede ser un díscolo ni un vanidoso, ni estupido, ni corporativo, mucho menos mano larga. Díscolos, vanidosos, estupidos, corporativos y manos largas ya pasaron por la subsecretaria de cultura y causaron irremediables daños. El 16 de septiembre el pueblo dijo basta. Es el momento de desarrollar una verdadera política cultural que proyecte al Chaco y lo convierta en protagonista. José Zarza, 05/10/2007
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